viernes, 10 de diciembre de 2010

Desde mi butaca "Los celos, por Egoyan





La nueva película del canadiense Aton Egoyan, director de la muy interesante “El dulce porvenir”, sorprende por tratarse de un remake de la francesa “Natalie X” de Anne Fontaine, pero lo que nos deja estupefactos es como un director tan notable acaba filmando un telefilme facilón de sobremesa dominguera con reparto de lujo. Una ginecóloga empieza a sospechar de su marido, al perderse su propia fiesta de cumpleaños alegando haber perdido el avión por unos minutos. Por casualidad, la doctora conoce a Chloe, una prostituta de lujo a la que encargará comprobar si su marido le es aún fiel o no. A la salida de la sala pensaba: “Pobre Egoyan, encorsetado por un guión ajeno, el primero de su carrera, y con un lastre del original; no podía ser de otra manera, no hay buenos remakes, es muy complicado”, pero de repente un flash me vino a la cabeza, el de  “Primera plana” de Billy Wilder, remake de un film de Howard Hawks del mismo título que a su vez adaptaba una obra de Broadway y que la genialidad del director convirtió en una de las obras maestras del séptimo arte; y me di cuenta de lo decepcionante que es “Chloe” y de lo equivocado que estaba: “¡de pobre nada!”. Egoyan filma linealmente, con ritmo irregular, una historia simple que nunca nos consigue sorprender y donde únicamente se vislumbra al anterior director en su lluviosa y preciosa atmósfera canadiense y con su manejo de la sensualidad y el erotismo en las primeras citas de la meretriz. Junto a ello lo único destacable es el buen trabajo del reparto, una obsesionada Julianne Moore en el papel que interpretara Fanny Ardant en el original, una misteriosa Amanda Seyfried, que aún estando sensacional no está a la altura de su predecesora Emanuelle Béart, un sólido Lian Nelson y un chico Max Thieriot que promete mucho en los pocos planos que sale con una ejemplar interpretación de un adolescente enfrentado con su madre. Egoyan construye una cinta de secretos y engaños sobre un matrimonio que se desestabiliza, donde lo único importante son los celos remarcándolo con un nefasto final más cercano al psicokiller más adolescente que al drama romántico por el que realmente transita la trama. El realizador se pierde en su propia obsesión y encima para cerrar nos viene con una moraleja políticamente correcta. Por otro lado la fría atmósfera y la preciosísima puesta en escena nos recuerdan s que el cineasta tiene un don, y solo cabe esperar que “Chloe” sólo sea un pequeño borrón en su filmografía.


Crítica "Chloe" de Atom Egoyan.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 10 de Diciembre de 2010.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Desde mi butaca "Pesadilla Alien"





Los hermanos  Strause, más conocidos por su trabajo en el mundo de los efectos digitales (“300”, “Avatar”…) que en el de la dirección (“Alien VS Predator II”), fracasan rotundamente en una historia que remezcla varias cintas del género de invasiones alienígenas creando un refrito anodino, mal dirigido y con uno de los peores guiones del año. Una pareja viaja a los Ángeles para celebrar el cumpleaños de un amigo de la infancia convertido en un acaudalado hombre de la industria de los efectos especiales. En mitad de la noche resacosa post-fiesta, unas extrañas luces caídas del firmamento despiertan al grupo de amigos, que pronto descubren que se encuentran en medio de una ofensiva extraterrestre; acaba de comenzar la invasión de la tierra  y lo único que pueden hacer es intentar sobrevivir de cualquier manera. “Skyline” decepciona desde los primeros cinco minutos con un absurdo flashforward donde nos presentan a la insustancial y superficial pareja protagonista, en un juego rítmico en busca de tensión que no termina de funcionar, dando paso a una sucesión de insípidas escenas de acción aderezadas por criaturas sacadas de Matrix y de videojuegos como “Doom” o “Gears of War” y combinadas con unos flojos e inconsistentes diálogos que ejecutan un grupo  de caras conocidas de la pequeña pantalla entre los que se encuentran Eric Balfour (“A dos metros bajo tierra”), Scottie Thompson (“Trauma”) y Daniel Zayas (“Dexter”) que no consiguen triunfar en la gran pantalla por culpa de los banales personajes sacados de las mentes de Joshua Cordes y Liam O'Donnel, una pareja de escritores carentes de toda capacidad narrativa y cinematográfica. Colin y Greg Strause no desilusionan en su faceta de creadores de efectos, incluso sorprenden con unas impactantes y bellas imágenes de abducciones en masa, pero no merece la pena pagar por dos míseros minutos de película ¿no?; con ver el trailer de la película a la espera de cualquier otra propuesta de la cartelera, puedes hacerte ya la idea del buen hacer de estos chicos. Sin duda estamos ante una de las peores películas del año, esperemos que el género no continúe por estos derroteros y siga la estela de proyectos más interesantes como “Distrit 9” con el que la industria nos sorprendía el pasado 2009.


Crítica "Skyline" de los Hermanos Strause.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 3 de Diciembre de 2010. 

jueves, 2 de diciembre de 2010

Desde mi butaca "Extraño culebrón gótico"





En su segunda película el alicantino Eugenio Mira nos propone un romance gótico ambientado en la España del XIX con toques de thriller de espionaje, lo que choca con la campaña publicitaria en la que nos vendían una historia de terror gótico que dista mucho de lo que te encuentras en pantalla. Joana Prats, única conocedora de la fórmula de la lente inventada por su padre sufre una extraña enfermedad que afecta a su capacidad para percibir el mundo: su mente no es capaz de interpretar los estímulos auditivos y visuales que le llegan a causa de una caída en la infancia. Esta afección será usada para descubrir el secreto que sólo ella conoce a través de un maquiavélico juego de titiriteros, donde su prometido Carles y Vincent, un criado de su casa, jugarán un papel muy especial, configurando un triángulo amoroso lleno de engaños y pasión. “Agnosia” es un cuento gótico con magnífico estilo visual, excelente fotografía y cuidada escenografía que se pierde rítmicamente en su devenir entre el thriller oscuro de espías y el romance más simplón. Una chica encerrada en una casa a causa de una extraña dolencia, un secreto industrial valiosísimo y un siniestro plan para hacerse con él son tres ideas que prometen mucho pero que el guionista y crítico de cine Antonio Trashorras (“El espinazo del diablo”) se encarga de fastidiar dejándolas  de lado y volcando toda la historia en un triángulo amoroso con el que nunca consigue que empatices, lo que provoca que poco a poco el espectador se pierda ante el complejo plan al que no acaba de verle sentido. La maravillosa atmósfera y algunos elementos visuales excepcionales como las guirnaldas de colores son así lo único destacable de una película que contaba con muchos elementos para ser genial pero que se pierde en el intento para resultar un cuentecete anodino con romance de telefilm de sobremesa, aunque con una factura visual impecable. Una pena que no se juegue casi con la experiencia visual de la protagonista que solo observamos en pequeñas dosis a lo largo del film; lo que podía haber sido un elemento sorprendente se queda como mera excusa para la historia de amor. Interesante el trabajo de Félix Gómez que da vida a Vincent, un infiltrado al que sus emociones le harán perder la cabeza y el de Bárbara Goenaga, la joven protagonista, acompañados por un siempre correcto Eduardo Noriega. Esperemos que el próximo trabajo de Eugenio Mira, cuente con un gran guión y sea capaz de otorgarle un ritmo más continuo, y tendremos seguro una gran película.



Crítica "Agnosia" de Eugenio Mira.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 26 de Noviembre de 2010. 

Desde mi butaca "Cien minutos para el impacto"





Tony Scott se inspira en hechos reales para filmar una película con el único objetivo de entretener, pegándote a la butaca gracias a un estilo que lleva depurando desde hace más de veinte años en títulos como “Top Gun”, “El último boy Scout” o “Amor a quemarropa”: un ritmo acelerado que domina a la perfección con toques de humor y una exquisita  y explosiva fotografía. Hill Conson en su primer día en una compañía ferroviaria se tendrá que enfrentar al veterano conductor Frank, que lo ve como a un enemigo que hace peligrar los puestos de trabajo de los compañeros más antiguos, y a un tren que sin conductor circula a toda velocidad hacia la población de Stanton donde puede provocar una catástrofe de grandes dimensiones. El director británico, hermano de Ridley Scott (ese genio del cine de los ochenta y noventa venido a menos en los primeros años del siglo XXI), presenta una trama muy sencilla donde las relaciones personales son meras excusas para conducirnos a lo que realmente le interesa a Scott, detener ese cohete sin control que viaja por las vías a toda velocidad. “Imparable” no deja ni un respiro al espectador, que no pierde el interés en ningún momento, pero no es más que otra cinta más de acción, con un realizador encorsetado por el calificativo “basada en hechos reales” que provoca la pérdida de la exagerada potencia visual que caracteriza su filmografía. Como es habitual Denzel Washington, resulta completamente real, ejecutando un papel en el que se siente a gusto, aportando a la producción un éxito asegurado en taquilla. Chris Pine se sigue formando como actor tras su lanzamiento a las grandes producciones con el  “Star Trek”  de J.J. Abrams, realizando un trabajo respetable como el del resto del reparto, con una dulce Rosario Dawson y un magnífico soldador cowboy al que da vida Lew Temple. Está claro que este thriller no pasará a los anales de la historia del cine, pero es apasionante en su montaje y mantiene el interés durante todo su metraje. En resumidas cuentas: tan fácil de ver como de olvidar, como otras tantas películas de Tony Scott. ¿Alguien recuerda ya “Fanático” o “Superdotado en Hollywood II”?.


Crítica "Imparable" de Tony Scott.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 19 de Noviembre de 2010. 

Desde mi butaca "Thriller en la oscuridad "





Tras el éxito comercial de “El Orfanato”, Guillermo del Toro vuelve a las andadas produciendo de nuevo una película de género con un director novel. En “Los ojos de Julia” repiten tanto la actriz principal como parte del equipo técnico de aquélla, para configurar una película que se distancia mucho del terror fantástico de Bayona para adentrarse en el mundo del terror psicológico, a modo de un thriller con un estilo claramente influenciado por Alfred Hitcock con toques de Michael Powell (“El fotógrafo del pánico”). Julia al descubrir que su hermana Sara, con la que compartía una enfermedad degenerativa que las va dejando ciegas, se ha suicidado, empieza a investigar obsesivamente el suceso con la extraña sensación de que alguien, que solo ella parece percibir, tuvo algo que ver con la muerte de su gemela. Guillem Morales, con gran eficacia, juega con el espectador planteándole magníficas ideas visuales relacionadas con la visión o más bien con la falta de ella, dejando imágenes sorprendentes y sensacionales como la huída del asesino a través de un hotel pasando completamente desapercibido ante los ojos de la mismísima protagonista; pero falla estrepitosamente a mitad del metraje haciendo un cambio de ritmo y forma que resulta demasiado forzado y que no ejecuta con la misma efectividad, abusando de sustos efectistas donde sobran escenas enteras como la del congelador. El mismo Morales escribe junto a Oriol Paulo un guión lleno de escenas previsibles, personajes poco creíbles con pinceladas de romanticismo cursilón, que tiene como resultado una historia bien planteada, con buenas ideas, pero con un final demasiado rebuscado y con claros fallos de guión sobre todo en la construcción de los personajes. Belén Rueda se convierte gracias a “Los ojos de Julia” en la reina del terror patrio, realizando una correcta interpretación, pero quien destaca es el debutante Pablo Derqui, un futuro talento que no me extrañaría que acabase como candidato a los premios de la Academia, por este papel. Óscar Faura nos sumerge con la fotografía en un estado de penumbra constante que te mantiene alerta y en sintonía con la protagonista. Un film entretenido con un inicio interesante que te deja un amargo sabor de boca.


Crítica "Los Ojos de Julia" de Guillem Morales.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 12 de Noviembre de 2010. 

miércoles, 1 de diciembre de 2010

desde mi butaca "Puro cine americano"




Con “Adiós, pequeña adiós” Ben Affleck demostró que su trabajo como realizador superaba con creces a su labor como actor y es lo que ocurre de nuevo en “The town, ciudad de ladrones”, dónde dirige y también interpreta el papel principal, realizando una magnífica ejecución visual  con excelente estilo narrativo y una interpretación modesta. En Boston se producen más de trescientos robos cada año, y un barrio llamado Charlestown ha dado más ladrones de vehículos blindados y bancos que ningún otro lugar de Estados Unidos. Doug MacRay y su banda son un grupo de ellos que durante un atraco deciden tomar como rehén a la directora del banco; cuando uno de ellos se pone nervioso por lo que Claire (la directora) puede decir al FBI, deciden comprobar si puede identificarlos por lo que Doug en busca de información establece una relación con ella que le provocará plantearse su modo de vida. Una típica historia de ladrones donde los malos te caen bien, con buenas escenas de atracos, elaboradas persecuciones y  un amor imposible; un guión sólido pero poco original que Affleck consigue que pases por alto gracias a una excelente dirección de actores, un ritmo que avanza con aplomo y fluidez saltando del thriller al drama a través de los personajes y una puesta en escena y una dirección clásica sucesora de Michael Mann, puro cine americano del bueno, que en algunos pasajes parece que tenga la mano del mismísimo Clint Eastwood. Con un talento innato para dirigir, el cineasta nos trasporta a un pequeño barrio de Boston para hacer un reflejo del mundo donde vivimos y contarnos a modo de thriller con toques de drama pasional, una historia de amor, amistad, honor, policías y ladrones. Como resaltaba al inicio, el gran trabajo tras las cámaras no se repite en su actuación, que aun siendo totalmente solvente, en manos de un actor con más carisma y presencia escénica podría haber sido espectacular. Creo que haberse quedado con el papel principal ha sido su gran error; lo que sí ha sabido hacer es rodearse de un magnífico reparto con secundarios de lujo como Chris Cooper. “The town” resulta tremendamente entretenida, Ben Affleck demuestra que tiene una gran facilidad para la dirección y una sensibilidad especial para retratar a los personajes. En conjunto, la película es una buena excusa para disfrutar de unas buenas palomitas viendo unas espectaculares escenas de acción y una historia poco original pero muy bien contada.



Crítica "The Town" de Ben Affleck.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 5 de Noviembre de 2010. 

Desde mi butaca "Trágico viaje a la posguerra"




Agustí Villaronga (“Tras el espejo”, “Aro Tolbukhin. En la mente del asesino”) nos transporta en “Pan Negro” a la época de la posguerra dejando de lado tanto a vencedores como vencidos para mostrarnos una dura y oscura historia sobre la miseria humana bajo los ojos de un niño, basándose en la novela homónima del escritor Emili Teixidor. Andreu es un chaval que encuentra los cadáveres de un padre y su hijo en el bosque; al poco tiempo las autoridades acusan a su padre de dichas muertes, y él, en busca de la verdad, se enfrentará al mundo de mentiras de los adultos entremezclándolo con sus propias ideas y fantasías, pues no deja de ser un niño que cree en fantasmas como Pitorligua. La película es la trágica aventura de un niño en su despertar a la edad adulta en un mundo salvaje con la posguerra como telón de fondo y con toques de realismo fantástico en un entorno rural devastado por la pobreza. Villaronga nos lo cuenta con una magnífica capacidad rítmica y visual que demuestra desde el principio del film, con la devastadora e impactante escena del caballo que abre la película. Pese a ello la cinta no acaba de cuajar por culpa de un guión insípido lleno de tópicos sobre la iniciación sexual y la amistad que entorpecen el discurrir de la trama principal y provocan que el espectador acabe algo confuso. El director a veces logra emocionarnos gracias a un excelente ritmo de thriller psicológico, y con a veces acertadísimas interpretaciones infantiles acentuadas por la maravillosa atmósfera creada por la fotografía de Antonio Riestra y la actuación de unos secundarios de lujo como Sergi López y Laia Marull…  Eso sí, es completamente prescindible toda su parte fantástica que no aporta nada a la trama y que lo único que hace es romper la fluidez del film. En definitiva “Pan Negro” podría haber sido una tremenda y dura propuesta sobre la corrupción, pero se queda en una decentilla película que deja atisbar a un talentoso Agustí Villaronga.


Crítica "Pan Negro" de Agustí Villaronga.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 29 de Octubre de 2010. 

Desde mi butaca "Tras los pasos de Hitchcock"




Caminando  hacia el cine me iba preguntando,  ¿será capaz Rodrigo Cortés de engancharme durante noventa minutos con un tipo metido en un ataud?; pues no sólo lo consiguió sino que acabé con ganas de ver más trabajos de este joven realizador español que promete mucho. “Buried” es una sorprendente, provocadora e inquietante historia de atmósfera opresiva, la de Paul Conray, un conductor norteamericano que despierta enterrado vivo bajo el desierto iraquí sin saber porqué está allí, cómo ha llegado y si tiene la más mínima posibilidad de salir vivo de tal situación. Poco más se puede desvelar, salvo que cuenta con un mechero y un móvil con poca batería, porque lo que hace grande la película es su fórmula para provocarte la necesidad de saber más y más de lo que le acontece. Cortés filma magistralmente a un hombre dentro de una caja de madera sin sacar la cámara en ningún momento fuera del pequeño cubículo, rodando planos de situación tan sugerentes como el cinemascope de las películas del oeste, con una elevada precisión en los movimientos de cámara y una adrenalínica fluidez rítmica, generando un suspense digno del genial Hitchock. “Buried “provoca sensaciones de claustrofobia, desesperación, calma, terror… a base de no conceder ni un respiro al espectador; parece mentira que puedan suceder tantas cosas en un espacio tan reducido. Sin duda hay que destacar el buen hacer de Ryan Reynols, que lleva a cabo una sugerente y realista interpretación de un hombre desesperado; usando las exageradas palabras del director: “Reynols es… el mejor que uno puede soñar”. Es verdaderamente una gozada que tras salir de la sala, de repente te encuentres pensando, sin darte cuenta, en como han sido rodados muchos de los planos y te acabes percatando del desafío técnico al que se han enfrentado Cortés y Eduard Grau (el director de fotografía), que construyeron hasta siete ataúdes diferentes para poder generar los elaborados movimientos de cámara del film.Durante una hora y media estarás encerrado junto al protagonista en una situación límite, acabarás con un nudo en el estómago y la sensación de haber visto una coherente y personal visión de nuestra realidad a dos metros bajo tierra, con una atractiva banda sonora de Victor Reyes. Solo queda esperar el próximo proyecto de Rodrigo Cortés “Red Light” un thriller psicológico que contará con Sigourney Weaber y Robert de Niro, y que los americanos sigan financiando a directores españoles.


Crítica "Buried" de Rodrigo Cortés.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 22 de Octubre de 2010. 

Desde mi butaca "¿Nunca segundas partes fueron buenas?"



En 1987 Oliver Stone criticó dura y  ferozmente el mundo de las finanzas con “Wall Street”; más de veinte años después rescata a Gordon Gekko del olvido, para realizar una secuela, blanda y larga, de la mítica cinta de los ochenta que le valió un Oscar a Michael Douglas, contándonos una historia muy similar en las vísperas  de la gran crisis financiera. Jake Moore es un joven broker pareja de la heredera de Gekko, una hija que desprecia a su padre, al que no habla desde hace muchos años, ni siquiera cuando éste, ocho atrás, saliera de la cárcel tras acabar su condena por delitos financieros. Jake se presentará ante Gekko para unir a la familia, pero con ello desencadenará una serie de acontecimientos laborales y familiares a los que se tendrá que enfrentar. Hay dos maneras de contemplar “Wall Street, el dinero...”: desde el punto de vista del que vio la primera parte y del que no.  Para el primero, es más de lo mismo pero peor contado, sin la fuerza y la potencia de hace veintitrés años, con un final excesivamente edulcorado que manifiesta la incapacidad del director por reciclar el papel de Gekko, convirtiendo al personaje en una copia insulsa carente de la fuerza, la maldad y el atractivo del film anterior, y donde solo destacan el buen hacer y la sensualidad de la actriz Carey Mulligan que se come con patatas al veterano Michael Douglas y al joven Shia Labeouf que no acaba de despuntar. Para los espectadores que se enfrentan a la historia por primera vez, la película es correcta y entretenida con un guión didáctico, algo predecible y monótono que en manos de Oliver Stone se convierte en una dinámica narración sobre la codicia, la venganza y las altas finanzas con una magnífica fotografía, pero que acaba por transformarse en una pesadez a causa de un excesivo metraje. El realizador americano vuelve a demostrar su buen hacer pero como en muchos de sus últimos proyectos sólo eso; parece que la genialidad que tuvo en los ochenta se quedó varada en el tiempo y no ha llegado a nuestros días, por lo que os propongo una alternativa: un viaje al videoclub más cercano en busca de la “Wall Street” original. Para los que no puedan escapar al influjo Michael Douglas, espero que disfruten y que les haga tanta gracia como a mí la analogía que el director americano hace entre un cuadro de Goya y lo que nos está contando. Y respondiendo a la pregunta con la que titulo este breve texto: ésta no, pero alguna hay.


Crítica "Wall Street" de Oliver Stone.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 15 de Octubre de 2010. 

Desde mi butaca "No sólo existe Ibáñez"



“El gran Vázquez” es un divertido retrato de uno de los genios del tebeo de la editorial Bruguera, esa magnífica editorial que publicaba estupendas revistas como “Tío Vivo” que yo devoraba de pequeño gracias a la colección de mi hermano mayor que, a hurtadillas, saqueaba para disfrutar del “Anacleto” de M. Vázquez o “El botones Sacarino” de F. Ibáñez. Óscar Aibar, seducido por los dibujos de Manuel Vázquez y sobre todo por su vida, filma un homenaje al  maestro del humor y los lápices. Vázquez es un pícaro dibujante, que se dedica a vivir bien utilizando todo tipo de tretas, un moroso que de vez en cuando dibuja para publicaciones juveniles. Aibar nos cautiva con una primera parte de comedia hipnótica y alocada, retratando la inusual vida del protagonista, llena de divertidos momentos, y el modo de trabajo casi tiránico de la editorial. Pero no resuelve de la misma manera la segunda mitad;  el drama que aparece en la historia no acaba de convencer, quizás por la elección del actor, Santiago Segura, que en muchos momentos parece la más acertada pero después de ver como pincha en las escenas dramáticas te hace plantearte su presencia en la pantalla. El director recrea con maestría la España de los años 60, otorgándole unos colores cercanos al tebeo,  y con una narratividad cercana a los clásicos de la literatura picaresca española. Con un inicio magnífico donde superpone bocadillos como si nos encontrásemos dentro de una de las historias del “tío Vázquez”, Aibar nos presenta al protagonista con una fluidez insuperable en una sola secuencia, que nos recuerda al moroso del ático de “13 Rue del “Percebe” de Francisco Ibáñez. La película cuenta con unos secundarios de lujo, un irritante Alex Angulo, un atontado Enrique Villen y un espléndido Manolo Solo. Una divertida banda sonora a cargo del genial Mastretta que de nuevo da su toque para hacernos viajar a un universo desenfadado. “El gran Vázquez” es divertida y se deja ver, pero, sobre todo, puede abrir muchas mentes a la obra de uno de los grandes autores de la historieta patria, y hacer que más de uno  acabe por subir al trastero para rescatar de una vieja caja de cartón aquellos míticos tebeos de su infancia.


Crítica "El Gran Vazquez" de Óscar Aibar.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 8 de Octubre de 2010. 


Desde mi butaca "Un sórdido Darin"





Un carancho es un ave carroñera que persigue a sus víctimas a corta distancia, que es exactamente lo que hace el protagonista de la última propuesta cinematográfica de Pablo Trapero. El director argentino nos trasporta al Buenos Aires más sórdido y corrupto para hablarnos del amor y la vida, denunciando la corrupción a través de un oscuro drama de descorazonador argumento y aire desolador. “Carancho” es un retazo de la triste y emotiva vida de Sosa, un abogado venido a menos que, como ave de rapiña, estafa a las aseguradoras con falsos accidentes automovilísticos y a las personas que después de un accidente están perdidas y desorientadas. En uno de estos actos delictivos Sosa conoce a Luján, una bella doctora adicta a los tranquilizantes de la que acabará profundamente enamorado. Trapero filma con maestría una historia de cine negro llena de suspense, inbuída de una oscura y aplastante realidad que, aún excediéndose en metraje, consigue que el espectador quede atrapado gracias a una sencilla y cruda narración rebosante de realidad, acompañada de una magnífica fotografía de Julián Apezteguin. Pero la película no podría ser la misma sin los dos grandiosos protagonistas que sustentan todo el peso del relato: un Ricardo Darín fabuloso como casi siempre, comedido y ejemplar en un papel que le viene como anillo al dedo, y  una Martina Gusman espléndida, que se come la pantalla en todas sus apariciones. El último film del director de “El bonaerense” es duro, triste y  frío, con una de las mejores secuencias finales de los últimos años. Una sola pega, su ya apuntada excesiva duración. El guión de Carancho, firmado a cuatro manos, es sencillo, rápido y contundente, con un gran final,  y se apoya en enérgicos diálogos y sosegados silencios. No cabe duda que estamos ante una de esas cintas que da gusto ver, bien dirigidas y que te enganchan desde el primer minuto hasta que acaban. La historia de Trapero queda resumida en una pequeña frase que Darín dice al comienzo: “era algo simple, tenía que salir bien pero salió mal…”


Crítica "Carancho" de Pablo Trapero.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 1 de Octubre de 2010. 

De nuevo a las andadas

Siento no postear desde hace tanto tiempo, pero a partir de ahora, intentaré postear como mínimo una vez por semana.

viernes, 16 de julio de 2010

lectura Veraniega





Ante el calor, nada mejor que un refrescante libro .



miércoles, 14 de julio de 2010

Desde mi butaca "LAS VACACIONES"




Seis años después de su ópera prima “Los árboles no dejan ver el bosque”, Maren  Ade, de manera casi documental, nos presenta una película sobre los problemas de pareja. “Entre nosotros” se alzó con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín de 2009 y con el Oso de Plata a la mejor actriz para la magnífica Birgit Michmayr.
Chris y Gitti disfrutan de unas idílicas vacaciones en la isla de Cerdeña. Durante el retiro la pareja va poco a poco entrando en una crisis sentimental, que se agudiza por la puesta en escena de una pareja de burgueses acomodados. Maren Ade nos convierte en “voyeurs” contándonos casi en tiempo real la historia de esta pareja que es incapaz de comunicarse y nos muestra cómo, pausadamente, su idílica relación se desestabiliza.
Sorprende a la par lo soporífera y sincera que es la película. Ade, con dos horas de duración, consigue que entremos en el día a día de la pareja pero aburriéndonos enormemente con unos excesivos tiempos muertos, aunque gracias a unos mordaces e inteligentes diálogos logra despertarnos de vez en cuando con una sincera historia que se decanta más por el diálogo que por la narración en imágenes, dejando relegado el estilo visual a un segundo plano. La directora nos hace convivir con los protagonistas haciéndonos partícipes de sus alegrías, sus frustraciones, sus amores, sus odios, y sus incomprensiones; a base de silencios, conversaciones íntimas y desencantos vemos paulatinamente como se desmorona una relación. Con una puesta en escena teatral pero sin dramatizar las situaciones, la realizadora alemana nos hace contemplar lo fácil que es pasar la delgada línea que separa el amor del odio, con un mínimo pero magnífico reparto donde sobresale Michmayr:  a nadie le puede extrañar que haya puesto el Oso de Plata en su estantería con esta aguda interpretación de una chica rebelde que es capaz de todo por el amor del soso y antipático Chris, al que le da vida, de manera muy correcta, Lars Eidinger. Repleta de profundidad pero tediosa por su extenso metraje nos encontramos ante una de esas películas que te dejan un regusto amargo.


Crítica "Entre Nosotros" de Maren Ade.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 2 de Julio de 2010. 

Desde mi butaca "LA VIDA POR KORE-EDA"




Hirokazu Kore-eda en su adaptación del manga:  la figura “neumática” de una chica de Yoshiie Gouda nos propone un cuento sobre las relaciones de las personas, el aprendizaje y la soledad en la sociedad nipona de nuestros días, consiguiendo un bello y desolador poema acerca de la existencia humana. El solitario Hiedo, es un hombre de mediana edad que habla, come, hace el amor y duerme con una muñeca hinchable. Un buen día Nozomi (la muñeca) cobra vida y comienza a explorar y descubrir el mundo más allá de las paredes de su pequeño apartamento; por el día mientras él trabaja, ella, fascinada por todo lo que ve, deambula por las calles de Tokio, regresando por la noche para interpretar el papel de sustituta sexual para Hiedo. En uno de esos viajes acaba en un videoclub donde conoce a Junichu del que acabará completamente enamorada. En “Air doll” Kore-eda actualiza la esencia de Pinocho, el muñeco que cobra vida, mediante una triste y melancólica fábula urbanita japonesa. La singular visión de la vida del realizador queda magníficamente plasmada en una frase de la película “… Hoy en día todo el mundo está vacío…”. Con ritmo pausado y una delicada factura visual, el director es capaz, casi sin usar efectos especiales, solo con leves y sutiles planos, de realizar una de las más bellas escenas de amor de la historia del cine, cuando Junichu insufla aire en el interior de Nozomi. La película nos propone un juego entre lo fantástico y lo real a través de una puesta en escena intimista y sencilla donde todo transcurre apaciblemente. El cineasta japonés nos hipnotiza en una asombrosa primera media hora, pero acaba perdiéndonos, dilatando en exceso el final; podría haber sido perfecta con poco más de la mitad del metraje, eliminando las discordantes historias paralelas que nos cuentan la vida de los vecinos que no aportan prácticamente nada a la trama principal ,que es la que realmente nos atrapa e inquieta: la vida de esa muñeca hinchable por la que acabas complemente fascinado gracias a la fabulosa interpretación de la surcoreana Donna Bae que nos sorprendió en “Host” y que en “Air Doll”, con sus sutiles movimientos y delicados gestos, hace de la contención todo un arte, consagrándose como una magnífica actriz. Estamos ante una extraña joya que quizás se alarga demasiado pero que merece ser vista por su sensible poética visual.


Crítica "Air Doll" de Hirozaku Kore-eda.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 25 de Junio de 2010. 

Desde mi butaca "IRREVERSIBLE DECADENCIA"




Por tercera vez en su carrera el director inglés Oliver Parker se enfrenta a la adaptación de un título de su compatriota (aunque naciera en Dublin, ésta pertenecía entonces al Reino Unido) el escritor Oscar Wilde. Después de “Un marido ideal” y “La importancia de llamarse Ernesto”, le toca el turno a la novela “El retrato de Dorian Gray”, una de esas historias que te hacen estremecerte mientras las lees y que nunca olvidas.
Bastante fiel a su original literario, el director presenta una película sobre la pérdida de la inocencia, el placer y la perversión. Dorian Gray viaja a Londres para tomar posesión de su herencia y al cabo de unos días conocerá a dos personas que cambiarán su vida para siempre: un pintor llamado Basil Hallard, que plasmará la belleza y juventud del aristócrata en una magnífica pintura, y un cínico vividor, Lord Henry Wotton, que sumergirá a nuestro protagonista en una búsqueda insaciable de sensaciones y placeres... Parker intenta realizar una versión moderna del clásico de Wilde, dotando a la obra de una puesta en escena de cine de terror, un ritmo de thriller psicológico y una estética siniestra, pero lo que consigue es una cinta entretenida, sí, pero insustancial, que se decanta por contarnos solo la perversión de Dorian dejando de lado los temas fundamentales sobre los que trataba el texto original, tales como el narcisismo, la decadencia de la aristocracia de la época y los problemas de la eterna juventud. Ben Barnes no está a la altura del personaje, ejecutando una interpretación algo plana aunque efectiva; por el contrario Colin Firth está impecable como siempre y nos sorprende con un divertido dandi victoriano. No se puede negar que Parker nos transporta, gracias a una cuidada puesta en escena sin grandes efectos visuales y magníficos interiores, a un mundo oscuro neblinoso de una gran belleza visual. Entretenida adaptación de uno de los personajes más carismáticos y misteriosos de la literatura occidental.


Crítica "El retrato de Dorian Grey" de Oliver Parker.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 18 de Junio de 2010. 

Desde mi butaca "¡SOY UN SUPERHÉROE! "




Como aficionado a los cómics y al cine no podía dejar pasar “Kick-Ass”, un proyecto original en su gestación. Mark Millar, creador de la historia, decidió darle forma de dos maneras diferentes: sobre el papel puesta en viñetas por los lápices de John Romita Jr. y en la pantalla de la mano de Mathew Vaughn. Ambos guiones se escribieron simultáneamente creando dos propuestas ligeramente diferentes pero con el mismo espíritu. Su comercialización ya no ha ido a la par, y la versión de cómic lleva en las librerías unos meses.
¿Quién no ha querido ser un superhéroe?. O mejor aún, usando una magnífica y divertida frase de la película, “Por Dios, tíos ¿no os molesta?: miles de personas quieren ser Paris Hilton, pero nadie quiere ser Spiderman.” Esa idea es la esencia de Kick-Ass; todo lo demás es mero añadido para contar la historia del joven Dave Lizewski, un típico adolescente americano anodino, algo pringao, que lee comics y que un buen día decide comprarse un traje chulo de neopreno en e-bay y convertirse en un superhéroe con más entusiasmo que capacidades. Partiendo de tal premisa cabría pensar que estamos ante una idea realista pero, todo lo contrario; es una parodia divertida del género de superhéroes, llena de violencia, con unos cuarenta primeros minutos formidables, que pierde fuelle a la mitad y se recupera algo en los minutos finales: la dirección de Mathew Vaughn es sorprendente y refrescante durante esos primeros minutos aportando un estilo irónico lleno de una violencia divertida sucesora del buen hacer de Quentin Tarantino en “Kill Bill”, pero al cabo de un rato, acaba por entrar en un bucle de secuencias demasiado similares entre sí, hasta que de nuevo nos sorprende visualmente en una de las últimas peleas con una aportación consolera y un ritmo más enérgico y ameno cargada de excelentes coreografías. Con una historia en la que no falta ni un tópico, Millar y Vaughn consiguen enlazarlos de tal manera que dan vida a unos superhéroes muy alejados de los de las grandes producciones de Marvel y DC. Pero si algo tiene de especial Kick-Ass es sin duda el nacimiento de una joven estrella, una Cloe Morrash que con tan solo 11 años es capaz de hacernos completamente creíble que le pida a su papá para su cumpleaños una navaja mariposa. En definitiva, un producto pensado ante todo para los amantes de los cómics de superhéroes realizado por un equipo que les tiene mucho respeto y es capaz de enganchar a los no aficionados divirtiendo a ambos por lo menos durante un rato, aunque acabe siendo olvidada unos días después.


Crítica "Kick-ass" de Mark Millar.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 11 de Junio de 2010. 

Desde mi butaca "EL ACRÓBATA GUERRERO"





Hace unos años Ubisoft rescataba el clásico juego de PC “Prince of Persia” para actualizarlo con exitoso resultado, generando una nueva forma de disfrutar del género de plataformas para consolas, configurando las bases de lo que después se ha convertido en una sólida saga. Gracias a Jerry Bruchaimer productor de “Piratas del Caribe” y “CSI”, la antigua imaginaria Persia viaja del salón de casa a la sala de cine para hacernos pasar un ameno y simpático rato acompañados de un refresco y palomitas. Y así nos encontramos junto al Rey de Persia paseando por una de sus ciudades donde tras el acto honorable de un niño, decide acogerlo como un hijo más; unos cuantos años después,  ya convertido en un aguerrido soldado, habrá de enfrentarse a falsas acusaciones, al desprecio familiar, a una irresistible princesa, a un grupo de asesinos y a las arenas del tiempo. Mike Newel nos propone la típica historia de aventuras a la que aporta unas cuidadas acrobacias que por momentos nos recuerdan al Burt Lancaster del “Temible Burlón” aunque sin su carisma, y con un excesivo movimiento de cámara. Newel no para: une con excesiva celeridad un plano tras otro, dejando sin poder pestañear al espectador, cautivándolo durante un rato pero cansándolo por el abuso. “Prince of Persia” cuenta con un guión extremadamente sencillo y simplón que enfoca toda su atención en el espectáculo, dejando de lado la trama y los personajes, pero Newel es capaz de engancharte, de hacer que dejes apartada esa simplicidad de la historia y disfrutes como un niño del saltimbanqui con espadas protagonista. Jake Gyllenhall se pone en la piel del príncipe y se nota que disfruta, la pena es su falta, casi total, de carisma para crear al personaje: le falta ese toque socarrón que tenía Brendan Fraser en la divertida y genial “Momia” dirigida por Stephen Sommers. Un reparto sin grandes actuaciones salvo la del magnífico Alfred Molina dando vida al divertido Amar y desbordando pasión por la interpretación. Como jugador, tengo que decir que Mike Newel ha conseguido una convincente traslación del personaje a la gran pantalla aunque echo de menos el trasfondo oscuro del videojuego; como espectador de cine estoy ante una entretenida, sencilla y épica historia de amor y aventuras que llegará, estoy seguro, a convertirse en saga.
Arturo Gª. Blanco

Crítica "Prince of Persia" de Mke Newel.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 4 de Junio de 2010. 

domingo, 30 de mayo de 2010

En la selva



Mi extraña obsesión con los monos.

Desde mi butaca "AMOR A DOS"



Dos años después de su presentación ha llegado a las salas españolas “Two Lovers”, un melodrama sobre las decisiones de un hombre perdido. Un previsible drama romántico que nos engancha gracias a una magnífica puesta en escena y una elaborada dirección de actores. James Gray dirige, con un marcado estilo de cine negro y muy influenciado por sus trabajos policíacos anteriores, esta cinta, transportándonos al amargo caos de la mente de un bipolar fotógrafo de paisajes.
Tras un intento fallido de suicidio a causa de una separación sentimental, Leonard regresa a casa de sus padres y a la empresa familiar. Su en ese momento  aburrida vida dará un giro de trescientos sesenta grados al conocer a dos mujeres bien distintas: tendrá que debatirse entre el amor por la morena tranquila y dulce, Sandra (Vinessa Shaw),  o por la alocada, perdida y divertida rubia, Michelle (Gwyneth Paltrow). Su compleja y en algunos casos infantil manera de relacionarse, nos harán viajar a lo más profundo de un hombre desorientado que busca el amor con desesperación.
Gray escribe junto a Richard Menello un guión muy sencillo con una trama poco elaborada que habla sobre las decisiones que se toman y sobre la familia como esencia represiva y como último reducto del amor. Una historia sencilla que se convierte en amarga, sincera y dramática por la capacidad del director de recrear una atmósfera melancólica, gris e intimista, que llega al corazón apoyada por la extraordinaria y llena de sombras fotografía de Joaquín Baca Asay, consiguiendo que lo previsible se convierta en interesante y transmitiendo un aire de desesperación extrañamente familiar. Claro que no podría haberlo llevado a cabo sin el talento de Joaquin Phoenix que interpreta a un hombre hundido enfrentado a dos posibilidades. Puede que estemos ante su última interpretación ya que ha decidido dejar su faceta de actor y  volcarse en su carrera musical. Gray en ocasiones falla en el tempo, resultando en algunos momentos lento y tedioso, pero poco a poco es capaz de que te olvides de sus pequeños defectos. Es un alivio que en América sean capaces de plantear una historia que podría haberse convertido en una película “Jennifer López” que arrasase en taquilla, convirtiéndola en cambio  en una propuesta adulta muy alejada de las comediejas románticas a las que nos tienen acostumbrados.



Crítica "Two Lovers" de James Gray.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 29 de Mayo de 2010. 

Desde mi butaca "ANTES DE SHERWOOD"



El aclamado director de “Alien” y “Blade Runner” da una vuelta de tuerca al mítico Robin Hood, realizando una propuesta muy alejada de las típicas historias del justiciero forajido de Sherwood, cambiando las mallas verdes de Errol Flynn y el espíritu jovial y romántico del Príncipe de los Ladrones de Kevin Costner por la figura de un complejo soldado obligado a convertirse en héroe por los acontecimientos. Ridley Scott nos narra sus orígenes dirigiendo una “precuela” a sus aventuras en el bosque. Un arquero llamado Robin Longstride regresa junto al ejército encabezado por Ricardo Corazón de León de las Cruzadas. Durante la última batalla de Ricardo, él y un pequeño grupo deciden desertar y acelerar su regreso a Inglaterra. Durante su viaje se toparán con una corona y una espada que deberán devolver a sus respectivos dueños. Brian Helgegand firma un guión oscuro de aventuras con trasfondo político, una historia más madura y compleja que sus predecesoras, una propuesta cruda y realista que intenta tener de todo para que no te aburras: grandes batallas, escaramuzas, unas gotas de romance y luchas de poder. Es una pena que el hombre que nos dejó hipnotizados y con la boca abierta en “Los duelistas” haya perdido la chispa de sus primeros trabajos; se ha convertido en un excelente e intuitivo creador visual, pero no es capaz de emocionarnos y sorprendernos como antes. El Robin de Scott es una buena película de aventuras que te deja un extraño sabor de boca, quizás por culpa de su desafortunado título, que provoca en el espectador unas ideas erróneas sobre lo que se va a encontrar en las salas de cine: uno espera ver al ladronzuelo que roba a los ricos para dárselo a los pobres y se encuentra con algo muy distinto, que solo deja entrever la esencia del mito en sus minutos finales. Uno de sus puntos fuertes es el magnífico reparto con el que cuenta, un Russell Crowe que da vida a un héroe muy alejado de su papel de Maximus en “Gladiador”, un genial Max Von Sydow que nos deja boquiabiertos con su interpretación de lord inglés y una Cate Blanchet de la que acabas inesperadamente enamorado. En resumen, una película épica con toques de aventura y una clásica y potente banda sonora. Últimamente se ha ido perdiendo mucho humor e ingenuidad en las películas de aventuras, algo que para mi gusto creo que es un error; espero con impaciencia que algún director nos sorprenda con personajes e historias que nos recuerden al Íñigo Montoya de “La Princesa Prometida”.

Crítica "Robin Hood" de Ridley Scott.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 22 de Mayo de 2010. 



viernes, 21 de mayo de 2010

jueves, 20 de mayo de 2010

Desde mi butaca "TIROS Y MÁS TIROS"




“Desde París con Amor” lleva ya un tiempo en cartelera, pero siempre es bien recibida una cinta con el sello “Luc Besson”. Esta vez el director de “León el profesional” produce y crea la historia que deja en manos de Pierre Morell, repiteindo un  tándem que nos sorprendió hace unos años con la colérica y dura “Taken (Venganza)” con un magnífico Liam Neeson. Es inevitable que salga a relucir su anterior trabajo, que es realmente muy superior al que tenemos entre manos; en esta ocasión Morell y Besson optan por la acción frenética y sin sentido realizando una divertida historia iniciática sobre un agente de la CIA. Reese es el ayudante del embajador norteamericano en París, pero realmente su ambición es convertirse en agente de campo de la CIA, para lo que realiza pequeños trabajos, puesta de micrófonos y cambios de matrículas; con la llegada de Wak se presenta su gran oportunidad: estará a la altura de sus deseos, podrá mantener el ritmo de su temerario y alocado compañero. Con una historia sobre dos camaradas muy en la línea de “Arma Letal” y “Tango y Cash”, Morell y Besson proponen un guión bien hilado y mucho humor y, aun no siendo una gran obra, logran sacarle partido a lo que tienen entre sus manos realizando una trepidante, excesiva, inverosímil y divertida película de acción pasada de tiros. El film está plagado de guiños, desde un título que homenajea a la saga de James Bond creada por Ian Fleming, pasando por un Travolta que se ríe de sí mismo gracias a una hamburguesa recordándonos su mítica interpretación de Vincent Vega en “Pulp Fiction”. Besson demuestra que desde Francia se puede competir con Hollywood en cine de acción, aunque es una pena que no mantenga la calidad de proyectos anteriores como la mencionada “Venganza” o “Danny the dog”. Desde el primer momento que aparece Travolta consigue inexplicablemente que su disparatado Wax tenga carisma y que aun teniendo una excesiva corpulencia no desentone el que se lance por una barra como la de los bomberos disparando boca abajo a diestro y siniestro. Jonathan Rhys Meyers por su parte realiza una buena progresión de su personaje desde un soso funcionario a un intrépido espía. “Desde París con Amor” te divertirá durante todo su metraje, pero será olvidada después de echar a la papelera el vacío recipiente de las palomitas. 

Crítica "Desde París con Amor" de Pierre Morell.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 15 de Mayo de 2010. 

Desde mi butaca "ROJO Y DORADO"




En los últimos años los aficionados a los cómics y el cine hemos tenido un gran aluvión de propuestas cinematográficas, la mayoría poco interesantes: escasos han sido los proyectos que han sabido trasladar con acierto las historias del papel a la gran pantalla, con excepciones como “300” de Zack Snyder o la tenebrosa “Batman Begins” de Christopher Nolan o Jon Favreau que, aún no estando a la altura de éstos, nos sorprendió en “Iron Man” realizando una de las mejores adaptaciones del universo Marvel. En esta secuela  del personaje, Favreau no alcanza las expectativas levantadas por la primera cinta, al ofrecernos una película menos divertida y creativa, aunque,  aún así, capaz de engancharnos y divertirnos durante un par de horas. La inclusión de varias tramas secundarias, que no son más que meras excusas para presentar los próximos lanzamientos de Marvel para el cine - como “Los Vengadores” - provocan que la trama principal quede algo insulsa.
“Iron Man 2” comienza exactamente en el mismo momento donde acababa la primera, con Tony Stark diciéndole a la prensa que él es Iron Man y que se compromete a velar por los Estados Unidos. Su decisión tendrá como consecuencia que el gobierno le exija los secretos de su armadura, a lo que él se negará alegando que no es necesario porque ninguna otra potencia tiene, ni tendrá durante los siguientes diez años, la tecnología para poder construir una armadura igual; grave error, dado que, cual vamos a enterarnos, en esos momentos un psicótico científico llamado Ivan Vanko da forma en Rusia a una semi armadura con unos poderosos y destructivos látigos, que pondrán en la cuerda floja tanto la vida como la palabra de Tony Stark. No es que esperásemos una propuesta visual tan fascinante como la de Robert Rodríguez en “Sin City”, solo confiábamos en que Jon Favreau fuese capaz de sorprendernos en algún momento y no lo consigue, limitándose a continuar el estilo de muchos diálogos y poca acción de la primera, pero, al carecer de un guión tan sólido, su propuesta  tiende a hacerse más pesada. Eso sí, a Robert Downey Jr. el papel de Stark le viene como anillo al dedo para crear un personaje excéntrico, elegante y fanfarrón que llena la pantalla en todo momento. En esta ocasión tiene como rival a Mickey Rourke, el único actor que está a la altura, aunque es una pena que su personaje no tenga más protagonismo. En resumen, una decente película de superhéroes que anticipa nuevas historias de SHIELD y compañía.

Crítica "Iron Man 2r" de Jon Favreau
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 7 de Mayo de 2010. 


miércoles, 12 de mayo de 2010

Nuevos Juguetitos










Hace unos días cayó en mis manos (gracias Ana) nuevas herramientas con las que disfrutar sobre una hoja de papel, aquí os dejo algunas experiencias con pentel Tradio, pentel , rotu letraset y una vieja tinta amarilla que descubrí en un cajón.

jueves, 6 de mayo de 2010

Desde mi butaca "Entre líneas"



El pasado 23 se festejó el Día del Libro y durante toda esta semana  se celebra en Cuenca la Feria del Libro (FLICC),  ¿qué marco más idóneo para enfrentarnos a la última propuesta cinematográfica de Roman Polanski, ese director que nos cautivó con “El baile de los vampiros” y nos deslumbró en “Chinatown”? En “El escritor” adapta al cine la novela de Robert Harris El poder en la sombra y al dar forma al guión se ayuda del propio autor del libro para configurar su particular visión de la historia convirtiéndola en un thriller oscuro y paranoico con una conspiración política como telón de fondo . El protagonista, contratado como “negro”, para reescribir las memorias de Adam Lang, un ex primer ministro británico, tendrá, para llevar a cabo su tarea, que viajar a una remota y desolada isla de los Estados Unidos donde se encuentra el frío y angustioso hogar transitorio de Lang y, según vaya buceando en el pasado del politico, irá descubriendo inquietantes detalles, una extraña personalidad para un líder de su talla, increíbles lazos con la CIA y el terrorismo, lo que le llevará a convertirse en un inusual investigador. Hitchcock no ha muerto, su esencia perdura: tras el homenaje de  Scorsesse en “Shutter Island” Polanski recoge el testigo y plantea una historia con esos  personajes que el maestro del suspense controlaba tan bien, tipos corrientes que, sumidos en extrañas circunstancias, deben convertirse  en obligados investigadores. Construye así un inquietante thriller negro lleno de angustia, y es que pocos directores son capaces de coger, como aquí hace Polanski, un guión sencillo cual éste y convertirlo en una magnífica historia simplemente dilatando la acción y colocando la cámara de tal manera que el espacio donde transcurre la acción se convierta en un mundo sobrecogedor y misterioso, transportándonos así a un estado paranoico donde cada secreto esconde más secretos. La magnífica lección de aprovechamiento de los espacios - el búnker de hormigón donde vive Lang, la desolada playa, los oscuros y tenebrosos bosques y ese abandonado puerto - son piezas clave en la creación de una angustiosa atmósfera que Pawel Edelman fotografía con una acertada paleta de colores fríos. Secuencia tras secuencia, Polanski demuestra que es un excelente realizador, manteniendo la tensión desde el primer minuto hasta el último, pero es en la escena del GPS donde más brilla:  esa cámara que sólo muestra el punto de vista del escritor aporta un excelente juego entre el espectador y el protagonista. Cada personaje que sale a escena es aún más perturbador que el anterior y aumenta nuestra necesidad de descubrir lo que sucede. Ayudado por un excelente casting, con un creíble Ewan McGregor, un extraño Pierce Brossnan y una seductora Olivia Williams, no es de extrañar que obtuviera el Oso de plata al mejor director en la Berlinale de este año.

Crítica "El  Esritor" de Roman Polansky.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 30 de Abril de 2010. 



Desde mi butaca "Sigue al Conejo Blanco"



Tengo que reconocer que desde el mismo instante que descubrí aquella extraña y cautivadora historia de fantasmas llamada “Beetlejuise”, me convertí en un fiel seguidor del cine de Tim Burton. Indudablemente el universo creado hace más de cien años por Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo y lo que Alicia encontró allí tiene grandes paralelismos con la obra de Burton: extrañas criaturas y personajes algo alocados pueblan los imaginarios de ambos autores, por lo que no se podía quizá pensar en un director mejor para adaptar de nuevo este clásico literario que tantas veces se ha llevado a la gran pantalla, siendo la versión de dibujos animados de Disney la que más ha calado en el subconsciente colectivo. Linda Woolverton firma en este caso un guión que nos muestra a una Alicia de 19 años que huye de su fiesta de compromiso regresando al País de las Maravillas, pero en esta ocasión se encontrará un mundo oscuro y tenebroso gobernado por la Reina Roja, en un viaje onírico que ayudará a nuestra protagonista a enfrentarse a las vicisitudes de su propio mundo real. Este intento de Woolverton de dar una vuelta de tuerca a la historia original, es a mi juicio el gran fallo de la película, porque durante toda su metraje realmente lo que te gustaría estar viendo en imágenes sería la aventura descrita por Carroll, y no una historia que solo usa como telón de fondo el universo creado por el escritor inglés; me recuerda al gran fiasco de Steven Spielberg “Hook”, que contaba la historia de un Peter Pan entrado en años. Aun así Burton es capaz de atrapar nuestra atención gracias a la potencia visual de sus imágenes, hipnotizándonos con los extraños personajes que pueblan el sueño por el que transita Alicia. Una loca e hiperactiva Liebre de Marzo, un bipolar Sombrerero, unos pequeños monos botones y una Reina cabezona interpretada por  una genial Helena Bonhan Carter, te transportan a un mundo extraño,a la par fascinante y fantástico. Un film de aventuras bien realizado pero del que se esperaba más viniendo de un hombre que adaptó ejemplarmente ese otro gran libro para niños que es Charlie y la fábrica de chocolate.

Crítica "Alicia en el pais de las maravillas" de Tim Burton
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 23 de Abril de 2010. 



Desde mi butaca "El poder de un Libro"



Los hermanos Allen y Albert Hughes son los responsables del western apocalíptico “El libro de Eli” aportando esa estética de cómic que llevan diez años perfeccionando desde que adaptaran para la gran pantalla la novela gráfica de Alan Moore “From Hell”. La cinta se encuentra demasiado cerca en el tiempo como para no hacer comparaciones con “La carretera” de John Hillcoat y esa sensación es la que tenía durante los primeros minutos, pero según iba pasando el metraje fue desapareciendo por completo: la acción salvaje y rápida que aportan los hermanos Hughes y lo sensiblero que es el guión respecto a “La carretera”, provocan que lo único que quede en común sean meras anécdotas, como unos desolados Estados Unidos y la mención al canibalismo, dando como resultado una historia no muy original sobre el bien y el mal con,eso sí, una factura y un buen hacer excepcionales. El protagonista, Eli, viaja a través de un país agreste, en ruinas y desolado con la intención de llevar un misterioso libro a algún lugar del oeste; es un monje guerrero que dará la vida por salvaguardar el volumen y hacer que llegue a su destino, pero el camino es largo y peligroso y otro hombre anhela el libro, porque sabe que lo podrá usar en su provecho para controlar a las masas. “El libro de Eli” no es sino una mezcla entre Mad Max y los spaguetti western de Sergio Leone con una trama sensiblera y sobre el poder de la espiritualidad, pero ante todo es una película de acción, poca pero contundente. Sin abusar de grandes efectos especiales, los hermanos Hughes optan por una narración sobria rodada en plano secuencia, con una elaborada  coreografía sin los excesivos movimientos de cámara a la que el género nos tiene acostumbrados. Se asemeja a la ruda acción de “Una historia de violencia” pero siendo más enérgica, rápida y plástica que la de Cronenberg, dejando un ligero sabor a viñeta de cómic. Denzel Washington al que le gustó tanto el proyecto que decidió producirlo, se mantiene al magnífico nivel al que nos tiene  acostumbrados, destacando que no usó dobles en las escenas de acción por lo que los Hughes pudieron dirigir esos increíbles planos secuencia sin la necesidad de hacer ningún corte; Gary Oldman, por su parte, demuestra que los papeles de malo le vienen como anillo al dedo poniéndose en la piel del malvado y poderoso Carnegie,  y qué decir del cameo de Tom Waits, siempre genial en sus apariciones de cine. Estamos ante un producto que carece de un gran guión pero que lo suple con una narratividad y una puesta en escena pausada con momentos adrenalíticos. En conjunto, una decente película.


Crítica "El Libro de Eli" de Allen y Albert hughes.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 16 de Abril de 2010.