viernes, 10 de diciembre de 2010

Desde mi butaca "Los celos, por Egoyan





La nueva película del canadiense Aton Egoyan, director de la muy interesante “El dulce porvenir”, sorprende por tratarse de un remake de la francesa “Natalie X” de Anne Fontaine, pero lo que nos deja estupefactos es como un director tan notable acaba filmando un telefilme facilón de sobremesa dominguera con reparto de lujo. Una ginecóloga empieza a sospechar de su marido, al perderse su propia fiesta de cumpleaños alegando haber perdido el avión por unos minutos. Por casualidad, la doctora conoce a Chloe, una prostituta de lujo a la que encargará comprobar si su marido le es aún fiel o no. A la salida de la sala pensaba: “Pobre Egoyan, encorsetado por un guión ajeno, el primero de su carrera, y con un lastre del original; no podía ser de otra manera, no hay buenos remakes, es muy complicado”, pero de repente un flash me vino a la cabeza, el de  “Primera plana” de Billy Wilder, remake de un film de Howard Hawks del mismo título que a su vez adaptaba una obra de Broadway y que la genialidad del director convirtió en una de las obras maestras del séptimo arte; y me di cuenta de lo decepcionante que es “Chloe” y de lo equivocado que estaba: “¡de pobre nada!”. Egoyan filma linealmente, con ritmo irregular, una historia simple que nunca nos consigue sorprender y donde únicamente se vislumbra al anterior director en su lluviosa y preciosa atmósfera canadiense y con su manejo de la sensualidad y el erotismo en las primeras citas de la meretriz. Junto a ello lo único destacable es el buen trabajo del reparto, una obsesionada Julianne Moore en el papel que interpretara Fanny Ardant en el original, una misteriosa Amanda Seyfried, que aún estando sensacional no está a la altura de su predecesora Emanuelle Béart, un sólido Lian Nelson y un chico Max Thieriot que promete mucho en los pocos planos que sale con una ejemplar interpretación de un adolescente enfrentado con su madre. Egoyan construye una cinta de secretos y engaños sobre un matrimonio que se desestabiliza, donde lo único importante son los celos remarcándolo con un nefasto final más cercano al psicokiller más adolescente que al drama romántico por el que realmente transita la trama. El realizador se pierde en su propia obsesión y encima para cerrar nos viene con una moraleja políticamente correcta. Por otro lado la fría atmósfera y la preciosísima puesta en escena nos recuerdan s que el cineasta tiene un don, y solo cabe esperar que “Chloe” sólo sea un pequeño borrón en su filmografía.


Crítica "Chloe" de Atom Egoyan.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 10 de Diciembre de 2010.