jueves, 6 de mayo de 2010

Desde mi butaca "El poder de un Libro"



Los hermanos Allen y Albert Hughes son los responsables del western apocalíptico “El libro de Eli” aportando esa estética de cómic que llevan diez años perfeccionando desde que adaptaran para la gran pantalla la novela gráfica de Alan Moore “From Hell”. La cinta se encuentra demasiado cerca en el tiempo como para no hacer comparaciones con “La carretera” de John Hillcoat y esa sensación es la que tenía durante los primeros minutos, pero según iba pasando el metraje fue desapareciendo por completo: la acción salvaje y rápida que aportan los hermanos Hughes y lo sensiblero que es el guión respecto a “La carretera”, provocan que lo único que quede en común sean meras anécdotas, como unos desolados Estados Unidos y la mención al canibalismo, dando como resultado una historia no muy original sobre el bien y el mal con,eso sí, una factura y un buen hacer excepcionales. El protagonista, Eli, viaja a través de un país agreste, en ruinas y desolado con la intención de llevar un misterioso libro a algún lugar del oeste; es un monje guerrero que dará la vida por salvaguardar el volumen y hacer que llegue a su destino, pero el camino es largo y peligroso y otro hombre anhela el libro, porque sabe que lo podrá usar en su provecho para controlar a las masas. “El libro de Eli” no es sino una mezcla entre Mad Max y los spaguetti western de Sergio Leone con una trama sensiblera y sobre el poder de la espiritualidad, pero ante todo es una película de acción, poca pero contundente. Sin abusar de grandes efectos especiales, los hermanos Hughes optan por una narración sobria rodada en plano secuencia, con una elaborada  coreografía sin los excesivos movimientos de cámara a la que el género nos tiene acostumbrados. Se asemeja a la ruda acción de “Una historia de violencia” pero siendo más enérgica, rápida y plástica que la de Cronenberg, dejando un ligero sabor a viñeta de cómic. Denzel Washington al que le gustó tanto el proyecto que decidió producirlo, se mantiene al magnífico nivel al que nos tiene  acostumbrados, destacando que no usó dobles en las escenas de acción por lo que los Hughes pudieron dirigir esos increíbles planos secuencia sin la necesidad de hacer ningún corte; Gary Oldman, por su parte, demuestra que los papeles de malo le vienen como anillo al dedo poniéndose en la piel del malvado y poderoso Carnegie,  y qué decir del cameo de Tom Waits, siempre genial en sus apariciones de cine. Estamos ante un producto que carece de un gran guión pero que lo suple con una narratividad y una puesta en escena pausada con momentos adrenalíticos. En conjunto, una decente película.


Crítica "El Libro de Eli" de Allen y Albert hughes.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 16 de Abril de 2010.