miércoles, 1 de diciembre de 2010

Desde mi butaca "¿Nunca segundas partes fueron buenas?"



En 1987 Oliver Stone criticó dura y  ferozmente el mundo de las finanzas con “Wall Street”; más de veinte años después rescata a Gordon Gekko del olvido, para realizar una secuela, blanda y larga, de la mítica cinta de los ochenta que le valió un Oscar a Michael Douglas, contándonos una historia muy similar en las vísperas  de la gran crisis financiera. Jake Moore es un joven broker pareja de la heredera de Gekko, una hija que desprecia a su padre, al que no habla desde hace muchos años, ni siquiera cuando éste, ocho atrás, saliera de la cárcel tras acabar su condena por delitos financieros. Jake se presentará ante Gekko para unir a la familia, pero con ello desencadenará una serie de acontecimientos laborales y familiares a los que se tendrá que enfrentar. Hay dos maneras de contemplar “Wall Street, el dinero...”: desde el punto de vista del que vio la primera parte y del que no.  Para el primero, es más de lo mismo pero peor contado, sin la fuerza y la potencia de hace veintitrés años, con un final excesivamente edulcorado que manifiesta la incapacidad del director por reciclar el papel de Gekko, convirtiendo al personaje en una copia insulsa carente de la fuerza, la maldad y el atractivo del film anterior, y donde solo destacan el buen hacer y la sensualidad de la actriz Carey Mulligan que se come con patatas al veterano Michael Douglas y al joven Shia Labeouf que no acaba de despuntar. Para los espectadores que se enfrentan a la historia por primera vez, la película es correcta y entretenida con un guión didáctico, algo predecible y monótono que en manos de Oliver Stone se convierte en una dinámica narración sobre la codicia, la venganza y las altas finanzas con una magnífica fotografía, pero que acaba por transformarse en una pesadez a causa de un excesivo metraje. El realizador americano vuelve a demostrar su buen hacer pero como en muchos de sus últimos proyectos sólo eso; parece que la genialidad que tuvo en los ochenta se quedó varada en el tiempo y no ha llegado a nuestros días, por lo que os propongo una alternativa: un viaje al videoclub más cercano en busca de la “Wall Street” original. Para los que no puedan escapar al influjo Michael Douglas, espero que disfruten y que les haga tanta gracia como a mí la analogía que el director americano hace entre un cuadro de Goya y lo que nos está contando. Y respondiendo a la pregunta con la que titulo este breve texto: ésta no, pero alguna hay.


Crítica "Wall Street" de Oliver Stone.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 15 de Octubre de 2010.