miércoles, 14 de abril de 2010

Desde mi butaca "¿SUEÑAN LAS CABRAS CON SOLDADOS PSÍQUICOS?"




“Los hombres que miraban fijamente a las cabras” es una comedia absurda, divertida y surrealista sobre un grupo de soldados de las fuerzas armadas norteamericanas que utilizan técnicas parapsicológicas, y que rescata en parte una historia verídica. Adaptación del libro de igual título del escritor y periodista Joe Jonson, Grant Heslov dirige esta sátira sobre el ejército, muy en la línea de “Quemar después de leer” de los Coen, no solo en lo largo  del título sino también en la forma y en esa búsqueda de un humor negro, absurdo e inteligente. Lamentablemente no está a la altura, no tiene esa “genialidad Coen” pero, eso sí, supera con creces a cualquier comedieja juvenil americana de las que saturan las salas. La película narra el encuentro de Bob - un periodista que tras separarse de su mujer decide viajar a Irak para demostrarse a sí mismo y a su ex, que es  valiente y emprendedor - con Lyn Cassady, un extraño personaje que perteneció al ejército como soldado psíquico. Este encuentro embarcará al periodista en un inusual viaje al interior del desierto mientras Cassady le cuenta la historia sobre la unidad especial a la que perteneció. Con un guión repleto de gags que parece estar escrito por un grupo de colegas puestos de LSD, Heslov nos transporta a un universo muy parecido al de los dibujos animados de la Warner, cual si nos encontrásemos dentro de un capítulo del Diablo de Tasmania.
Peter Straugham presenta al ejército de la nueva era, una unidad psíquica de lo más bizarra, con un chamán drogadicto por líder que busca a través del alcohol, las drogas y la música poderes especiales como los viajes astrales, la telepatía y la invisibilidad. El film cuenta con un elenco de grandes actores como Ewan Macgregor, Jeff Bridges o Kevin Spacey, pero es George Clooney - que ya demostró en la disparatada “O'brother” que tiene un talento especial para la comedia, quien brilla con luz especial. Estamos ante una película que hay que contemplar con la mente abierta, esperando simplemente pasar un buen rato sin sacar prácticamente más que ver como Clooney explota y dispersa una nube con su privilegiada mente, cual si de una droga se tratase que, según el estado en que te encuentres, te provocará un viaje agradable o desagradable; yo, por mi parte, tuve un grato colocón.

Crítica "Los hombres que miraban fijamente a las cabras" de Grant Heslov.
Publicado en  "El Día Cultural" el Viernes 9 de Abril de 2010.